La ladrona burguesía

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En las últimas cuatro décadas la burguesía mexicana y extranjera ha emprendido un magno proceso de saqueo de territorios, recursos naturales, tierras y trabajo. De esta manera se ha apropiado del agua, los bosques, las playas, el viento, los minerales, la electricidad, el petróleo, el espectro radioeléctrico y el trabajo de millones de mexicanos. La rapiña de la burguesía se ha completado con la apropiación de las empresas públicas de las telecomunicaciones, los bancos, las televisoras, las líneas aéreas, los puertos y aeropuertos, entre otras.

La rapiña de los recursos públicos, comunes y colectivos se ha llevado a cabo contra la voluntad de la sociedad y los pueblos mexicanos. El Estado ha desencadenado una bárbara represión contra la población para imponer el saqueo y el robo de los recursos naturales y públicos. La persecución, el encarcelamiento, la desaparición y el asesinato de campesinos, indígenas y trabajadores son los métodos de terror que utilizan la burguesía y la clase política para reprimir la oposición y la resistencia contra el despojo.

La digna rebeldía de los indígenas, los trabajadores, los campesinos y la sociedad civil continúa enfrentando la barbarie del saqueo capitalista. Las formas de movilización, las maneras de protestar y resistir son diversas y ocurren en todas las geografías del país. La mayoría, sin embargo, comparten que emanan del corazón común de los pueblos, de sus asambleas, sus organizaciones y sus formas de representación. Los pueblos, las comunidades y la sociedad civil se autoorganizan y autodirigen para enfrentar la rapiña de la ladrona burguesía.

La justicia más elemental demanda que los bienes, los recursos y los territorios despojados al pueblo mexicano regresen a sus legítimos dueños, que no son otros más que los pueblos, las comunidades y la sociedad en general. Justo es que lo saqueado y robado por la burguesía regrese a los campesinos, los indígenas, los trabajadores, los colonos. La tierra, el petróleo, las aguas, el viento, las telecomunicaciones, los bancos, el espectro radioeléctrico, las aerolíneas, la electricidad, deben regresar a manos del pueblo mexicano para que éste las gestione para el bienestar común de todos sus habitantes. Los millones de pobres, la miseria y el hambre, no desaparecerán mientras la burguesía siga enriqueciéndose con los bienes y los recursos robados a las comunidades rurales y urbanas, y apropiándose del trabajo de asalariados mal pagados.

Los sanguinarios ladrones de la burguesía le apuestan a continuar con el robo, la rapiña, la represión y la muerte. El México de abajo de los indígenas, los campesinos, los trabajadores y la sociedad civil se rebela y enarbola la esperanza colectiva de construir un mundo nuevo basado en la justicia, la igualdad y una vida libre para tod@s. Una vida libre que lograremos cuando la tierra y las aguas estén en manos de los campesinos y los indígenas, las empresas y los bancos en manos de los trabajadores, y, en suma, todos los recursos del país en manos de sus habitantes. El mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones creará una vida digna y libre en la que todos los bienes sean para tod@s y para el beneficio común de tod@s los habitantes del país.

 

 

 

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