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Mil veces lo han dicho los anarquistas: jamás en la historia humana ha existido ni existirá gobierno alguno que esté de parte del pueblo.

Este aforismo anarquista se anunció también cuando AMLO se postulaba a la presidencia de México en el 2018 y se perfilaba como el indiscutible futuro presidente de México y, en verdad, los anarquistas no estaban errados en su juicio.

Habiendo lanzado las peores diatribas a sus contrincantes políticos AMLO ganó popularidad en medio del rechazo generalizado al PRI, al PAN, al PRD y a todos los clásicos partidos políticos mexicanos.

La gente, esos 30,000,000 de mexicanos que votaron por AMLO esperaban un cambio, y en realidad lo tuvieron: las instituciones burguesas al servicio del capitalismo mexicano e internacional (las jugosas concesiones a empresas extranjeras no cesaron) dieron un cambio en su apariencia, y nada más.

Llegado apenas a la presidencia AMLO se dedicó, como todo gobierno, a granjearse las simpatías de los capitalistas mexicanos. Aquellos que antes eran la “Mafia del poder”, repentinamente y gracias al gobierno Morenista, se convirtieron en aliados del régimen, en buenos empresarios, en pilares del gobierno; todos los priístas que fueron insultados y odiados públicamente por su ramplona corrupción, privilegios y crímenes descarados, pasaron a ser buenos políticos por el mero hecho de quitarse la camiseta del PRI y ponerse la de MORENA.

Los megaproyectos atacados en la campaña presidencial como sinónimos de muerte y despojo pasaron a ser proyectos de “crecimiento económico”.

Los gasolinazos no fueron revertidos, y se dio a los simpatizantes del partido el placebo de que la gasolina “no subiría de precio” (1)

Los crímenes de varios políticos denunciados en la campaña presidencial de AMLO pasaron al olvido. El perdón, por no decir la impunidad descarada a todos los grandes criminales, pasó a ser la norma de conducta del demócrata gobierno de turno. Y es que ¿qué daño se causó a los expresidentes quitándoles sus pensiones millonarias, cuando se les deja en la impunidad de disfrutar todo lo saqueado durante decenas de años?

La famosa venta del avión presidencial de Peña Nieto resultó ser un fracaso total; los sueldazos a los presidentes se redujo a la mitad, con la que el pobre y desamparado AMLO gana solamente 108,000 pesos mensuales, a lado de los 8,000 pesos mensuales que ganan, como mucho, algunos trabajadores, cuando no la mitad y poco más; la protección a los expresidentes que dejarían de tenerla, como se anunció a los cuatro vientos, resultó ser una pifia cuando a tan solo pocos meses de quitarla se le devolvió a Calderón; el servicio de salud, anunciado como una maravilla durante la campaña presidencial, resultó ser otro fiasco: la gente sigue muriendo a las puertas de los hospitales por falta de atención médica, o por falta de medicamentos; la policía y el ejército que, se decía, se iban a moralizar, siguen siendo los mismos sicarios, los mismos pistoleros que roban, secuestran y asesinan de la manera más impune (2).

Y como el párrafo anterior podríamos continuar durante un buen espacio de texto describiendo como ese paraíso demócrata que nos vendieron, liberado del PRIAN, y en donde viviríamos en el mejor de los mundos, se transformó en el mismo infierno que ya vivía el pueblo mexicano pero ahora con el partido de MORENA como el mayor reciclador de priístas: las mismas condiciones desastrosas de pobreza para el grueso del pueblo trabajador, los mismos privilegios para los grandes capitalistas y la misma impunidad para los grandes ladrones y asesinos de siempre. AMLO teniendo su Televisa en la persona Ricardo Salinas Pliego, millonario mimado hasta la impunidad por el presente gobierno.

La pandemia desatada durante este 2020 ha mostrado la ineficacia del Estado: alentaron a la gente a salir a las calles en los inicios de la pandemia, y cuando más ha acelerado el contagio (3) han comenzado a levantar la cuarentena para no detener la economía, valga decir, para no afectar al capitalismo por detener la producción. Guardian fiel del capitalismo, el Estado ha visto por la salud del capital antes que por la salud de los trabajadores. Esto no lo diferencia en nada del régimen anterior del que tanto se han quejado.

Todos esos que a la llegada de MORENA rabiaban de entusiasmo, aquellos que anunciaron el triunfo de MORENA como una “revolución”, escritores chorreatintas y demócratas han tenido que masticar y tragar su entusiasmo ante las evidencias de que en poco menos de año y medio AMLO y MORENA han seguido los mismos pasos de sus antecesores; quedan algunos crédulos que todo aplauden a AMLO (¡y algunos son trabajadores! ¡vergüenza de clase!), pero en ellos se trata de fanatismo simple, donde el juicio crítico ha desaparecido.

A poco más de un año y medio de gobierno morenista, la esperanza de México se desmorona; el castillo de arena construido con la demagogia durante la campaña presidencial se erosiona rápidamente con el paso del viento de poco más de un año y medio de distancia; el político radical de antes ha tomado el curso natural de todo político: el de mantener las instituciones del Estado y con ellas los privilegios de todos los que mantienen las columnas del edificio estatal con los cadáveres de los miles de asesinados, las montañas de pobres, los fajos de billetes formados por la explotación atroz y las armas de los mismos asesinos de siempre.

¡Criaturas cándidas, que en un momento de entusiasmo pensaron que una institución como el Estado, creado históricamente para el mantenimiento de los privilegios, podía en algún momento transformarse en instrumento de libertad y justicia!

El Estado, sépalo bien todo revolucionario, es lo más contrarrevolucionario del mundo, y quienes aspiren a la realización de justicia, libertad e igualdad, deben tener como primer punto de su programa político no la conquista, sino la aniquilación inmediata (sin periodos intermedios) de toda forma de Estado.

Poco más de un año y medio ha bastado para demostrar en los hechos que AMLO y su partido, como cualquier otro político, es incapaz de realizar justicia y libertad para el pueblo mexicano, cosa que, dicho sea de paso, tampoco desean hacer, porque de ello resultaría inevitablemente la liquidación de las instituciones estatales que les mantienen en el privilegio; privilegio hemos dicho, y si no, que se pregunte a los obreros sobre los alcances de sus salarios en comparación con el de cualquier político.

 

Los anarquistas no se equivocaron al denunciar ante la opinión pública, aquella que brincaba de entusiasmo por AMLO y MORENA, que jamás un gobierno podía ser algo bueno, ni mucho menos sinónimo de justicia, libertad, progreso, equidad y dignidad. ­

 

 

Erick Benítez Martínez. Julio del 2020

 

 

NOTAS:

 

1.- Consultar mi artículo “El capitalismo es la pandemia” para constatar el actuar criminal del presente gobierno de AMLO y demás gobernantes de otros países para evitar una bajada en los precios del combustible durante la pandemia.

2.- Piénsese en el asesinato de Giovanni en Guadalajara y cómo esto ya pasó al olvido, en total impunidad, pues de los policías detenidos por el asesinato ya no se sabe nada.

3.- México llegó al 1 de junio con 9930 muertos por COVID-19; actualmente, en poco más de mes y medio de haber levantado la cuarentena, México rebasa los 39,000 muertos. Estamos hablando de que México tuvo de marzo (cuando se comienza a hablar de cuarentena) a junio 9930 muertos, y de junio a mediados de julio, periodo en que se levanta la cuarentena, poco más de 30,000 muertos en tan solo mes y medio.